04 noviembre 2006

Bibliotecas públicas, espacios para el desarrrollo

Quiero hacerme eco de un hermoso texto de Antonio García Guerrero, bibliotecario y animador sociocultural de la Biblioteca Municipal de Socovos, en Albacete (Castilla-La Mancha, España). Lo tomo de la Guía de Socovos, publicada por la Asociación Cultural de la Fuente del Partidor.


Bibliotecas públicas, espacios para el desarrrollo

La Biblioteca es casi tan antigua como la escritura, no es una moda cursi, ni un capricho de unos pocos, ni se identifica con determinados colectivos…, no, no es nada de eso. Las Bibliotecas Públicas actualmente son centros de dinamización social y cultural en el municipio, lugares de encuentro, de encuentro entre vecinos y de encuentro con las ideas, con el pensamiento y con el conocimiento. Son como líneas del tiempo sobre las que podemos movernos hacia atrás o adelante, aprendiendo de nuestros antepasados o de nuestros coetáneos, permitiéndonos evadirnos del momento, de lo actual, de lo cotidiano, o por el contrario, mantenernos informados de cualquier noticia, hecho o tendencia de actualidad.

En estos tiempos en los que casi todo está mercantilizado, todavía existen pequeños reductos públicos a los que podemos asistir libre y gratuitamente, donde no se compra ni se vende nada, como son las bibliotecas públicas. Ahí reside su función democratizadora: en poner al alcance de cualquier ciudadano, independientemente de su raza, de su nacionalidad, sexo, edad, condición social, económica o cultural, los servicios de la Biblioteca, ofreciéndole la posibilidad de informarse, de formarse o de entretenerse en condiciones de igualdad.

También, las bibliotecas públicas desarrollan un papel fundamental en la erradicación de lo que se ha dado en llamar “la brecha digital”, pues permiten el uso de Internet y las nuevas tecnologías a toda aquella persona que lo desee, evitando de esta manera las desigualdades en el acceso a la información y a los programas informáticos de uso
común.

El aprendizaje no es algo que se deba relacionar con determinadas épocas de la vida, ni que esté limitado únicamente al ámbito académico. Las bibliotecas públicas facilitan el autodidactismo, nos permiten aprender en libertad y a lo largo de toda la vida. Son centros en los que pueden estar representadas todas las áreas del conocimiento, dado el carácter general de sus fondos.

Hace unos años las Bibliotecas Públicas eran sinónimo de lectura silenciosa, de lugares para el estudio y la investigación. Actualmente, son además centros dinámicos y funcionales, verdaderos centros culturales, donde se llevan a cabo diferentes actividades, desde sesiones de narración oral, hasta lecturas colectivas de una misma obra para comentar en los clubes de lectura, entre otras; todo ello con la finalidad de promover el libro y la lectura. También se han convertido en centros de información local, donde podemos acudir para solicitar cualquier información relativa al municipio.

Podríamos seguir hablando durante mucho tiempo sobre el valor de la Biblioteca Pública en la sociedad como motor de cambio, progreso y desarrollo, pero esto es solamente una pequeña reflexión. Acabaré transcribiendo el último párrafo del artículo que Juan Sánchez Sánchez, ex jefe del Servicio Regional del Libro, Archivos y Bibliotecas, escribió en el libro Palabras por la Biblioteca, que dice lo siguiente:

«Una de las virtudes de la democracia es que los mediocres y quienes no desempeñan correctamente su cargo público suelen sufrir un varapalo de los ciudadanos en las siguientes elecciones. Por ello, para terminar, un consejo: no voten a quienes desdeñan la biblioteca pública; no apoyen a quienes teniendo responsabilidades en las políticas culturales consideran que la biblioteca pública es un servicio que no precisa recursos y que es un lujo que no puede estar al alcance de todos los ciudadanos. Vamos, que quienes no crean en la biblioteca pública se alejen de responsabilidades públicas que no se merecen…»

Antonio García Guerrero
Biblioteca Pública Municipal de Socovos