01 marzo 2007

El burro y el libro

He llegado, luego de tres años de estar en España, a mi antigua oficina (Santiago de Chile), recuerdo unas palabras de Alberto Manquel que leí en un libro que leo por primera vez:
"Junio, viernes 2002. Varios días de sacar libros de las caja y muchas semanas de mas trabajo que todavía me faltan. ...papeles que han salido revoloteando de mis libros mientras quito el polvo....no escojemos las cosas que perduran." pp. 36-37. Manguel: Diario de Lecturas,

Hoy por la tarde, mi colega de oficina me entrega un "papel" con una nota que dejé hace años en un índice telefónico. Lo comparto con ustedes:

El Burro y el Libro
El burro se encontró un libro en el campo.
-Si yo me comiera este libro, aprendería muchas cosas- Pensó el Burro-. Seré un asno famoso.Y se comío todo el libro. Muy orgulloso, fue a buscar a sus hermanos y les dijo:
-Les daré interesantes lecciones- Pero estuvo largo rato con el hocico abierto y no sabía que decir. De repente lanzó un gran rebuzno.
Todos los burros rebuznaron y se rieron de él.

4 comentarios:

Darabuc dijo...

Que vaya muy bien el regreso, Mariela.

Mario Aller dijo...

Mariela, que todo te vaya bien en el regreso a casa. Ismaíl se acuerda de ti. Te envía saludos mágicos...

Ana Lorenzo dijo...

Espero que el regreso sea un regreso de los de verdad, de esos en los que dices "por fin en casa" aunque eches de menos muchas cosas de la estancia fuera.
Te copio aquí de lo primerito que conocí de Chile (lo conocí cantado, con acento, antes de saber quién era ese tal Neruda; más le valía al burro haber encontrado música y haber abierto los orejones). Yo lo disfruté mucho, y lo disfruto. Besitos.
P.D.: la letra la he sacado de la cinta que tengo de hace años; perdona si algo está mal (me he ayudado de internet, por ejemplo, lo de Coihueco, que yo creía Coriueco, etc.).
FULGOR Y MUERTE DE JOAQUÍN MURIETA
Pablo Neruda
Interpretado por Olga Manzano y Manuel Picón
Nacimiento de Murieta
Esta es la larga historia de un hombre encendido,
natural,
valeroso.
Su memoria
es un hacha de guerra.

Es tiempo de abrir el reposo,
el sepulcro del claro bandido
y romper el olvido oxidado
que ahora lo entierra.

La sangre caída
le puso en las manos
un rayo violento.
Tal vez aquel hombre
no halló su camino
perdido en el viento.
Honorable bandido,
Joaquín Murieta.
Venganza de hierro,
de llama y piedra.

Aquí, entre perales y teja y lluvia,
brillaban las uvas chilenas
y como una copa de plata que llena la noche sombría de pálido vino
la luna de Chile crecía entre boldos, maitenes, albahaca y rocío.

Entonces, nacía a la luz del planeta
un infante moreno
y en la sombra serena
ese rayo que nace se llama Murieta.

Es un niño chileno
color de aceituna
y sus ojos ignoran el llanto

Creciendo a la sombra de sauces flexibles,
nadaba en los ríos,
ardía en el brío,
educaba los brazos,
el alma,
los ojos
y se oían cantar las espuelas
cuando desde el fondo del otoño rojo
bajaba al galope en su yegua de estaño

Venía de la cordillera de piedras hirsutas,
de cebos huraños,
de viento inhumano
traía en las manos el golpe aledaño
del río que hostiga
y divide en la nieve;
y lo traspasaba ese libre albedrío,
la virtud salvaje,
que toca la frente
y sella con ira, limpieza y orgullo
las graves cabezas
de los indomables
que guarda el destino en actas de fuego,
de fuego y pureza;
así el elegido no sabe que debe morir en la empresa,
matar y morir,
morir en la empresa.
¡Matar y morir!
¡Morir en la empresa!
Matar y morir.
Morir en la empresa.





Diálogo con Teresa

Joaquín
Todo lo que me has dado ya era mío
y a ti mi libre condición someto.
Soy un hombre sin pan ni poderío,
sólo tengo un cuchillo y mi esqueleto;
crecí sin rumbo, fui mi propio dueño,
y comienzo a saber que he sido tuyo
desde que comencé con este sueño,
antes no fui sino un montón de orgullo.

Teresa
Soy campesina de Coihueco arriba,
llegué a la nada para conocerte,
te entregaré mi vida mientras viva
y cuando muera te daré mi muerte.

Joaquín
Tus brazos son como alhelíes
de Carampanga y por tu boca huraña
me llama el avellano y los raulíes,
tu pelo tiene olor a las montañas.
Acuéstate otra vez a mi costado
como el agua del estero puro y frío
y dejarás mi pecho perfumado
a madera con sol y con rocío.

Teresa
¿Es verdad que el amor quema y separa?
¿Es verdad que se apaga con un beso?

Joaquín con coro
Preguntar al amor es cosa rara,
es preguntar cerezas al cerezo.
Yo conocí los trigos de Rancagua
Viví como una higuera en Melipilla
Cuanto conozco lo aprendí del agua,
del viento y de las cosas más sencillas.
Por eso a ti sin aprender la ciencia
te vi y te amé y te amo bien amada.
Tú has sido, amor, mi única impaciencia.
Antes de ti, no quise tener nada.
Tú has sido, amor, mi única impaciencia.
Antes de ti, no quise tener nada.


Joaquín
Ahora quiero el oro para el muro
que debe defender a tu belleza.
Por ti será dorado y será duro
mi corazón como una fortaleza,
mi corazón como una fortaleza.

Teresa
Sólo quiero el baluarte de tu altura,
sólo quiero el oro de tu arado,
sólo la protección de tu ternura;
mi amor es un castillo delicado
y mi alma tiene en ti sus armaduras,
la resguarda tu amor enamorado.

Joaquín
Me gusta oír tu voz que corre pura
como la voz del agua en movimiento.
Y ahora sólo tú y la noche oscura;
dame un beso, mi amor, estoy contento,
beso a mi tierra cuando a ti te beso,
beso a mi tierra cuando a ti te beso.

Teresa
¿Volveremos a nuestra patria dura
alguna vez?

Joaquín
El oro es el regreso.

Clares dijo...

Hola, vengo a tu blog disparada desde otro. Me ha hecho mucha gracia el cuento del burro, y yo tengo algo que aportar: otra historia de burro. Es un chiste marroquí. Un burro está cansado de serlo y se para Dios y se lo dice. Dios, muy pacientemente, le pregunta qué quiere ser ahora. El burro, después de pensarlo un poco, le dice que quiere ser pez. Entonces Dios, también ahora con mucha paciencia, lo somete a examen.
¿Sabes nadar? No, dice el burro.
¿Sabes respirar debajo del agua? No, contesta el burro.
¿Ves cómo eres un burro?, concluye Dios. Y burro se quedó.