ObjetivosLuis Daniel González, Bienvenidos a la fiesta. Diccionario-guía de autores y obras de literatura infantil y juvenil, 2.ª edición, Cie Dossat 2000, 2006, p. 13. Sitio web de Bienvenidos a la fiesta
[...] Desearía que [este libro, Bienvenidos a la fiesta. Diccionario-guía de autores y obras de literatura infantil y juvenil] fuera un instrumento útil para todos los padres y educadores que quieren fomentar los mejores libros entre los niños y los jóvenes, y que con frecuencia encuentran costoso, e incluso frustrante, orientarse bien entre la enorme producción actual. [...]
En la medida de lo posible, se trata de tener claro cuáles son "los mejores libros", en el sentido de "mejores por qué". Con esa información podemos conocer los cimientos de la LIJ y, por tanto, saber qué cargas puede y debe soportar, y cuáles es preferible no encomendarle. En esa línea se puede añadir que, quizá hoy más que nunca, parece importante buscar un equilibrio: descalificar lo viejo por ser viejo y aplaudir lo nuevo por ser nuevo es una bobada tan grande como la contraria; señalar que las intenciones pedagógicas lastran a veces el valor literario no equivale a ignorar que las ficciones nos enseñan mucho sobre la condición humana; amar los buenos libros es conocer también muy bien la fascinación y el poder de los libros tramposos... Y más matices que se podrían añadir.
También intento dar pistas y ayudar a discernir el «mejores para qué» o el «mejores para quiénes», y esto ya nos conduce hacia el objetivo de buscar no sólo más sino sobre todo «mejores lectores». Si cualquier lector joven experimenta pronto que dentro de los libros encuentra mundos donde viven las emociones, cualquier educador sabe bien que la educación sentimental depende de las historias que nos llegan durante los años de niñez y juventud. En ese sentido se puede decir que ni los relatos más banales son inocuos, y menos aún cuando llegan en avalancha como ahora sucede.
Las ficciones juegan una parte decisiva en la educación sentimental de los lectores jóvenes y tienen una gran capacidad para despertar ideales y orientar la vida detrás de unos u otros objetivos. Ahora bien, normalmente no es dentro de los mismos libros, sino en el interior y en el entorno de los lectores, donde podemos encontrar el camino que conduce hacia el conocimiento y el aprecio de «los mejores libros». No está de más recordar que, si todos necesitamos orientación para que los libros puedan cumplir su misión de ayudarnos a comprender algo mejor por qué las cosas son como son y qué debemos hacer con nuestras vidas, más aún la necesitan los niños y jóvenes si se busca que, al hacerse lectores maduros, se conviertan también en mejores personas.
Escrito por Darabuc