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08 marzo 2009

síLEERnoLEER (y 2)

¿Qué es leer? Aunque pueda parecer una pregunta sencilla, la lectura, y la acción de leer, está sujeta a múltiples accesiones; su significado tiene demasiadas aristas como para entender que los procesos lectores son lineales y se desarrollan en sentido horizontal, que todo efecto tiene objeto y que cualquier camino llega a un fin. Quizás todo sea más sencillo. Un día escuché a Víctor Moreno afirmar que no existe escritores que no lean, pero sí lectores que no escriben. Esta aseveración me ha llevado a leer aún más, investigar y poner en práctica un proceso de trabajo en el aula que está siendo nuevo para mí y me está causando una grata sorpresa: escribir, escribir y escribir.
Bueno, aquí les dejo una ráfaga de ideas, en formato video:

28 abril 2008

¿Para qué le ha servido leer?

"La lectura me ha servido para volverme una mejor persona, para volverme más culto e inclusive para aprender a cocinar. Cuando yo vivía en Inglaterra trabajaba a 40 minutos de mi casa, leía un libro de cocina cada día en el metro. Eso es parte de mi éxito".Jorge Rausch, Chef y dueño del restaurante Criterión.

"Para ser Presidente, ¿le parece poco? Desde muy pequeño adquirí el hábito de la lectura gracias a mi mamá, que era profesora de castellano y literatura, e hice todo el curso, desde El tesoro de la juventud hasta los anales del Congreso".
Ernesto Samper, Ex presidente de Colombia.

"Leer puede servir para enterarse, por ejemplo, de que el trabajo que teníamos ya no existe. También puede servir para comprobar que nos sacamos la lotería. Pero más allá de lo utilitario, lo mejor de leer es hacerlo cuando no sirve para nada. La emoción que da leer un soneto de Lope de Vega es imposible de consignar en un banco. Tampoco tiene horario ni fecha en el calendario. Mejor, digo yo".
Andrés Hoyos, Director de la revista 'El Malpensante'."
Fuente:¿Para qué le ha servido leer?
El tiempo.com, lunes 28 de abril 2008

09 noviembre 2007

Gerardo Daniel Cirianni paso a paso una historia

“Leer en voz alta permite distinguir entre aquello que es fijo:
las palabras, la sintaxis, el tema, las ideas y lo que siempre está en fuga, lo que se escapa, eso que llamamos significación”. Gerardo Daniel Cirianni. Especialista en lectura y escritura.

Paso a paso una historia: una historia mía y de los otros

“Para seleccionar un texto que luego se transformará en una historia que merezca ser contada a otros, el lector-narrador tiene que incluirse e incluir a los destinatarios de su trabajo. El texto elegido deberá motivarlo hasta tal punto que esté seguro de que podrá reescribir interiormente esa historia. Esa reescritura dará lugar a una nueva obra que recuperará elementos argumentales de la historia original; pero ya no será la misma: será la historia reinventada por el narrador. Pero nada de eso tiene sentido si no ha pensado en los destinatarios, si no ha considerado la pertinencia del relato oral que ha de preparar, no sólo en términos de argumento, sino en la modalidad que adquirirá en función del lenguaje elegido, de las voces seleccionadas, de los recursos gestuales y corporales escogidos” Cirianni (2003). pp.119.120.

Una entrevista
Gerardo Cirianni. Por Liliana García Domínguez - 4 de Enero, 2006.
Bibliografía
CIRIANNI, G. y PEREGRINA, L.: Rumbo a la lectura. México, IBBY México, 2003.
CIRIANNI, Gerardo. Cuchillito de palo. Actividades y juegos para leer y escribir con gusto, México, SEP, 1997.
Cirianni, Gerardo, Carola Diez y Rubén Pérezbuendía. CGA Bibliotecas escolares: un espacio de todos. SEP, México 2004.

Disponibles en Internet
Breves de lectura:”La Lectura en voz alta”, “Narración oral y lectura”, “Leer con los maestros”.

El nuevo Escriturón. Curiosas y extravagantes actividades para escribir. Adaptación Sánchez de Tagle y Gerardo Cirianni

14 julio 2007

Lectura en la calle

(Del diario "La verdad")

La lectura sale hoy a la calle con la experiencia 'Relatos de una noche de verano'

Esta noche a partir de las 22 horas la Plaza Rey don Jaime de Almansa se convertirá en un improvisado club de lectura. La lectura sale a la calle.

Aprovechando el buen tiempo, la Asociación Ase Artes y Libros 10 proponen una reunión en esta plaza pública para disfrutar del placer de leer.

Una iniciativa que han denominado Relatos de una noche de verano y que se convierte en la alternativa a la lectura colectiva que desde hace varios meses se venía desarrollando en este establecimiento comercial.

La Asociación para la Educación y difusión del Arte y el Teatro, más conocida como Ase Artes, es relativamente nueva. Sus socios viven en Almansa y comparten el gusto por actividades tales como pintura, fotografía, escritura, escuchar música, ver teatro, o la que les ocupará este sábado: la lectura. No importa la timidez, no es obligado leer en voz alta.

Para participar el único requisito que hay que cumplir es estar dispuesto a prestar atención a los relatos de distintos ejemplares escritos, y si se desea, leerlos en voz alta.

La organización de esta cita almanseña les aconseja a los interesados en sumarse a esta noche de lectura que lleven consigo su libro favorito. Habrá también un refresco para todos los asistentes a esta iniciativa de promoción de la lectura.

12 febrero 2007

Lectura y ética: otras voces

Otras voces con otras reflexiones sobre la relación de lectura y ética. Cada una, con sus matices, su posición personal y su concepción del mundo. No necesariamente comparto lo que cite; tampoco discrepo necesariamente. Supongo que al armar nuestra visión de las cosas, lo mejor es beber de cuantas más fuentes, mejor.

Objetivos

[...] Desearía que [este libro, Bienvenidos a la fiesta. Diccionario-guía de autores y obras de literatura infantil y juvenil] fuera un instrumento útil para todos los padres y educadores que quieren fomentar los mejores libros entre los niños y los jóvenes, y que con frecuencia encuentran costoso, e incluso frustrante, orientarse bien entre la enorme producción actual. [...]

En la medida de lo posible, se trata de tener claro cuáles son "los mejores libros", en el sentido de "mejores por qué". Con esa información podemos conocer los cimientos de la LIJ y, por tanto, saber qué cargas puede y debe soportar, y cuáles es preferible no encomendarle. En esa línea se puede añadir que, quizá hoy más que nunca, parece importante buscar un equilibrio: descalificar lo viejo por ser viejo y aplaudir lo nuevo por ser nuevo es una bobada tan grande como la contraria; señalar que las intenciones pedagógicas lastran a veces el valor literario no equivale a ignorar que las ficciones nos enseñan mucho sobre la condición humana; amar los buenos libros es conocer también muy bien la fascinación y el poder de los libros tramposos... Y más matices que se podrían añadir.

También intento dar pistas y ayudar a discernir el «mejores para qué» o el «mejores para quiénes», y esto ya nos conduce hacia el objetivo de buscar no sólo más sino sobre todo «mejores lectores». Si cualquier lector joven experimenta pronto que dentro de los libros encuentra mundos donde viven las emociones, cualquier educador sabe bien que la educación sentimental depende de las historias que nos llegan durante los años de niñez y juventud. En ese sentido se puede decir que ni los relatos más banales son inocuos, y menos aún cuando llegan en avalancha como ahora sucede.

Las ficciones juegan una parte decisiva en la educación sentimental de los lectores jóvenes y tienen una gran capacidad para despertar ideales y orientar la vida detrás de unos u otros objetivos. Ahora bien, normalmente no es dentro de los mismos libros, sino en el interior y en el entorno de los lectores, donde podemos encontrar el camino que conduce hacia el conocimiento y el aprecio de «los mejores libros». No está de más recordar que, si todos necesitamos orientación para que los libros puedan cumplir su misión de ayudarnos a comprender algo mejor por qué las cosas son como son y qué debemos hacer con nuestras vidas, más aún la necesitan los niños y jóvenes si se busca que, al hacerse lectores maduros, se conviertan también en mejores personas.

Luis Daniel González, Bienvenidos a la fiesta. Diccionario-guía de autores y obras de literatura infantil y juvenil, 2.ª edición, Cie Dossat 2000, 2006, p. 13. Sitio web de Bienvenidos a la fiesta

Escrito por Darabuc

31 diciembre 2006

Leer para ser más libres


[Aprender a leer] fue como adquirir un sentido nuevo, de manera que ciertas cosas ya no eran únicamente lo que mis ojos veían, mis oídos oían, mi lengua saboreaba, mi nariz olía y mis dedos tocaban; sino que eran, además, lo que mi cuerpo entero descifraba, traducía, expresaba, leía.

Así dice Alberto Manguel en su apasionada Una historia de la lectura; y es que leer, en efecto, nos multiplica, nos abre las puertas para ser más libres.

Personalmente, no creo que leer nos haga más libres; lo que hace es dotarnos de más capacidad de percepción y comprensión. Nos pone un nuevo sentido, una nueva herramienta en las manos; pero las herramientas se pueden usar mal y se pueden usar para hacer daño. Es la vieja paradoja de la libertad... y aun así, no hay otro camino que el de la libertad, acompañada de una reflexión ética honda y abierta y de la voluntad de comprendernos los unos a los otros. Aquí es donde mejor entra la lectura, con su capacidad de plantearnos mundos complejos y permitirnos poner en tela de juicio las ideas aprendidas que ya no son útiles para la convivencia humana.

Leamos, pues, y compartamos el tesoro: animemos a leer, poniendo el libro más idóneo en las manos de cada lector reticente.

Feliz año 2007 para todos.

Escrito por Darabuc

02 agosto 2006

La lectura en la guerra

En relación con la entrada anterior (el poema de Miguel Hernández y, de fondo, la triste guerra del Líbano), pienso que, durante las guerras, uno de los hechos más llamativos es que, hasta donde se puede, la vida sigue. Más de una vez he leído que es una necesidad humana: por dura que sea la situación, o más bien por eso mismo. Digo "he leído" porque tengo la suerte de no haber vivido la guerra en primera persona.

Evidentemente, sigue bajo otras condiciones, de violencia ajena y propia (como la censura nacional). Pero sigue y, como parte de la vida, sigue habiendo un lugar para la lectura. El siguiente pasaje describe en parte el espacio que tenía la lectura en los refugios antiaéreos del metro de Moscú durante los bombardeos de la Luftwaffe en 1941. Lo tomo de un libro de próxima publicación (en España): Moscú, 1941, de Rodric Braithwaite. Está claro que, en esas circunstancias, la lectura no era estrictamente hablando un espacio de libertad, pero algo es que haya libros donde caen las bombas.

En las estaciones se dispusieron también bibliotecas y altavoces de radio. Los diversos RaiKom [comités de distrito] empleaban a sus activistas locales para formar brigadas de «agitadores» que organizaban actividades: conferencias de los oficiales locales del Partido o de soldados venidos del frente, exposiciones, pases de películas, actuaciones de brigadas de concierto, bibliotecas móviles y quioscos para la venta de libros y revistas. Para los más chicos se organizaban lecturas especiales, clases de dibujo, de construcción de maquetas y de costura. Durante las alertas aéreas, por otro lado, nacieron en el metro de Moscú más de doscientos niños.


Escrito por Darabuc