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15 octubre 2008

En pocas palabras

Con el inicio de una actividad de animación a la lectura que realizo localmente, con niños de entre 3 y 7 años, quise presentar brevemente el taller a las madres y los padres de los alumnos. Esa tarea de reducir el mensaje a pocas palabras es útil para uno mismo y, por si lo fuera para otros, la comparto aquí. (No hará falta decir que la brevedad no debería ser obstáculo para la crítica constructiva y más cuando la razón esencial de un blog es compartir de un modo que permita el diálogo.)
La lectura es una de las actividades intelectuales más enriquecedoras, porque exige un gran esfuerzo mental para reconstruir los mundos de ficción y la psicología de los personajes. Además enriquece el lenguaje y enseña experiencias de tiempos y lugares remotos o imaginarios, que no podríamos conocer de otra forma. Hace que nos surjan muchas preguntas, hace «funcionar la cabeza». Por todo ello, la lectura es esencial para que los niños piensen mejor por sí mismos.
Sobre todo en las edades más tempranas, debemos asociar siempre la lectura con la diversión, nunca con el castigo. Además, conviene que leamos con ellos un poco cada día: que les leamos cuentos y poemas, si son pequeños; si ya empiezan a leer por sí mismos, que alternemos y unos días leamos nosotros y otros lean ellos. No hace falta que sean más de cinco minutos (¡aunque puede durar todo lo que queráis!), pero importa que sea regular, todos o casi todos los días.

24 noviembre 2007

Unas palabras de Gustavo Martín Garzo sobre cómo transmitir la fascinación de la lectura



De una entrevista firmada por Maribel Lugilde y publicada en La nueva España:
...Cuando somos bebés y empezamos a escuchar las primeras palabras de nuestras madres, no entendemos su contenido pero captamos su música, porque además nuestras madres nos cantan. Creo que el canto inicial de las palabras es lo que la literatura trata de conservar. El ejemplo más claro es la poesía, pero también la prosa tiene su propia música, también entra por el oído, sobre todo la de los grandes escritores. Y esto es importante porque la literatura es encantamiento y fascinación.
—¿Su receta para iniciar a los niños en esa fascinación?
—No las hay. Si acaso, que los padres no se olviden de la importancia de contar historias a sus hijos. Los lectores se hacen cuando el niño es muy pequeño y una manera de hacerlo es satisfacer la necesidad de escuchar historias. Por supuesto, también que los niños vean a sus padres y a sus maestros leer, y que tengan libros a su alcance. Si el niño ve que sus padres quieren a los libros, de una forma u otra sentirá la curiosidad de abrir uno para ver lo que le sucede. De todas formas, a veces en familias de padres lectores hay niños que no lo son. Ése es un misterio sin resolver.
Es una entrevista breve, pero que vale la pena leer completa.

La imagen procede de esta página sobre integración de discapacitados en la escuela. Nota escrita por Darabuc